¿Cómo elegir correctamente mi recipiente criogénico?

El nitrógeno líquido se utiliza ampliamente en el laboratorio, en especial para la criopreservación de muestras biológicas, pero exige una elección rigurosa del recipiente. Esta decisión repercute en el ritmo de trabajo, el presupuesto y, sobre todo, garantiza la seguridad diaria en todos los procesos.

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Materiales para la crioconservación - AGIL

Se podría pensar que un recipiente es igual a otro, siempre que tenga un buen aislamiento pero eso es un error frecuente. El recipiente criogénico está diseñado específicamente para ser la interfaz directa entre este fluido a -196 °C y el usuario. El uso de recipientes criogénicos o de un equipo inadecuado en el laboratorio transforma tareas sencillas en manipulaciones peligrosas o en un alto desperdicio económico.

¿Por qué la elección del recipiente no es una cuestión trivial?

Elegir el equipo equivocado puede tener numerosas repercusiones, concretas y penalizadoras, en su día a día en el laboratorio. A continuación, identificaremos de forma detallada los casos de uso frecuentes y las consecuencias potenciales de una mala elección del recipiente criogénico teniendo en cuenta las diferentes aplicaciones.

Principales usos del nitrógeno líquido en el laboratorio

El nitrógeno líquido no tiene un uso único. Según su actividad, la necesidad de "frío" difiere totalmente:

  • Crioconservación: permite el mantenimiento y conservación a largo plazo de muestras, células, tejidos o cepas (estabilidad térmica absoluta).
  • Alimentación de criostatos: estudios de materiales en laboratorio (bajas temperaturas / muy bajas temperaturas criogénicas).
  • Enfriamiento de instrumentos: aparatos de medición de vanguardia (detectores, sondas de RMN, microscopio electrónico, etc.) que requieren un aporte puntual o regular, a veces automatizado.
  • Transporte de muestras: desplazamiento sin rotura de la cadena de frío, lo que requiere recipientes absorbentes para evitar derrames.

Los riesgos de una mala elección del recipiente

Equivocarse de equipo significa exponerse a tres riesgos principales:

  1. El riesgo humano (seguridad): el uso de recipientes criogénicos en el laboratorio que no están diseñados para el vertido (sin boquilla de vertido o asa adecuada) aumenta considerablemente el riesgo de salpicaduras y quemaduras grave; por ello, garantizar un uso seguro es fundamental. Asimismo, un recipiente demasiado pesado sin ruedas es una causa frecuente de dolores o lesiones de espalda. Más allá de las quemaduras por contacto, otro peligro crítico es la asfixia silenciosa, ya que la evaporación del nitrógeno desplaza al oxígeno del aire ambiente. Por ello, es fundamental que la instalación cuente con sistemas de ventilación y un control de atmósfera que aseguren un proceso de trabajo seguro para todos los colaboradores.
  2. El riesgo económico (pérdida de producto): un recipiente con una boca demasiado ancha en relación con la necesidad real provocará una evaporación acelerada del nitrógeno contenido. Lo mismo si pasa si el aislamiento del equipo no es óptimo. Pasará su tiempo (y gastará su presupuesto) rellenándolo.
  3. El riesgo material (daños): utilizar un recipiente de plástico común para el transporte de nitrógeno puede provocar la fractura o explosión del envase debido a la fragilización por frío del material.

¿Tiene alguna pregunta sobre cómo elegir correctamente su recipiente criogénico?

¿Cómo elegir el recipiente adecuado para mi uso?

Para ayudarle a decidir, aquí tiene una checklist práctica. El objetivo es encontrar el equilibrio adecuado entre capacidad, ergonomía y rendimiento térmico.

Las 6 grandes preguntas clave para definir el equipo adecuado son las siguientes:

¿Cuál es mi uso principal: almacenar o manipular?

Si requiero nitrógeno en fase líquida para rellenar otros recipientes pequeños a medida que sea necesario, lo ideal es contar con un tanque de almacenamiento que me garantice una gran autonomía. Si lo que necesito es sumergir muestras o pinzas directamente en él sobre mi mesa de trabajo, necesito un contenedor abierto (tipo Dewar) de fácil acceso.

¿Qué cantidad de nitrógeno necesito a la semana?

Debo evaluar mi consumo para mantener un nivel de nitrógeno constante. Si consumo 10 litros a la semana, un recipiente de 25 litros me ofrece una autonomía cómoda de 15 días. Si elijo uno de 5 litros, tendré que rellenarlo cada dos días, lo que supone una pérdida de tiempo.

¿Cómo voy a extraer el nitrógeno del recipiente?

Este suele ser el punto crítico. ¿Pienso verter el líquido (necesitaré un modelo basculante o con asas)? ¿O prefiero realizar la extracción sin esfuerzo mediante una boquilla de extracción o un sistema de baja presión? (Es más seguro, pero requiere un equipo compatible).

¿El recipiente permanecerá fijo o debe desplazarse?

Si el recipiente se queda en un rincón de la mesa de trabajo, el peso importa poco. Pero si debo recorrer pasillos para ir a rellenarlo a los tanques principales, el peso en vacío y lleno es crítico. La otra pregunta relacionada es: ¿necesito ruedas integradas o un carro?

¿Necesito una boca ancha o estrecha?

Una boca ancha facilita la introducción de muestras y el vertido, pero aumenta la tasa de evaporación del nitrógeno. Por el contrario, una boca estrecha conserva el líquido durante mucho más tiempo (mayor autonomía), pero limita el acceso directo. La elección dependerá del equilibrio necesario entre el consumo de nitrógeno y la facilidad operativa que requiera su aplicación.

 

Soluciones de Air Liquide para la crioconservación

Gracias a nuestra experiencia, hemos segmentado nuestras soluciones para responder a cada perfil de uso de recipientes criogénicos en el laboratorio.

Nuestra gama de recipientes criogénicos y equipos

Air Liquide es proveedor de 4 amplias gamas de recipientes criogénicos fabricados en Europa, fáciles de usar para la manipulación frecuente de gases como el nitrógeno líquido:

  • AGIL: la gama para pequeñas capacidades, de 0,5 litros a 6 litros.
  • TR: la gama para volúmenes de 11 a 100 litros.
  • TP: depósitos pequeños y medianos autopresurizados (0,5 bar) para el almacenamiento y el trasvase de nitrógeno líquido de 35 litros a 100 litros.
  • LGC: grandes contenedores criogénicos autopresurizados (de 1,5 bar a 24 bar) para el almacenamiento y el trasvase de sus fluidos criogénicos: de 180 a 600 litros. El trasvase puede realizarse en forma líquida (versión de baja presión) o gaseosa (versión de alta presión).
  • Accesorios: ruedas, mangueras flexibles, boquillas de extracción, etc.

Nuestros expertos en equipos

Los expertos en equipos de nuestro centro de experiencia nacional están a su disposición para ayudarle a elegir los tipos de recipientes criogénicos, crioconservadores o accesorios criogénicos con las características que mejor se adapten a sus instalaciones, usos, aplicaciones, necesidades y limitaciones.

Nuestro servicio de formación

La eficacia de los mejores equipos está directamente vinculada al dominio de las buenas prácticas, previniendo por ejemplo riesgos de anoxia por falta de oxígeno, ya que el nitrógeno desplaza el oxígeno del aire. Le acompañamos en la formación de sus equipos para la manipulación de nitrógeno líquido, los riesgos de anoxia, los procedimientos de trasvase y las medidas de seguridad.

Nuestros técnicos de servicio

Nuestros técnicos de servicio son expertos en la manipulación de gases y sus equipos asociados. Pueden encargarse en su lugar del llenado de los recipientes de nitrógeno líquido y de su transporte hasta el punto de uso final.

Nuestra gama de EPI

Porque su seguridad es lo más importante, ofrecemos una gama completa de Equipos de Protección Individual (EPI) certificados para la criogenia (guantes, delantales, pantallas faciales), probados para resistir temperaturas extremas.

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