¿Cómo elegir correctamente mi crioconservador?

Elegir de forma correcta el equipo de crioconservación es esencial para los laboratorios. Garantiza la viabilidad de las muestras y la seguridad diaria. Un material inadecuado compromete tanto los resultados como la seguridad del laboratorio.

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Equipos de calidad: depósitos y crioconservadores

Elegir un crioconservador es un proceso clave. La elección del equipo suele ser un verdadero desafío para el técnico de laboratorio, ya que afecta tanto a la viabilidad de las muestras (que a veces representan años de trabajo) como a la seguridad diaria (riesgo de anoxia y quemaduras). Un equipo mal dimensionado o inadecuado no sólo ralentiza sus operaciones, sino que puede poner en peligro la integridad de sus resultados y la seguridad de su entorno de trabajo. La elección del material de crioconservación no se limita a una simple adquisición: constituye una decisión estratégica y estructurante cuyo impacto repercute en todas las actividades de un laboratorio de investigación o de un biobanco.

¿Qué impacto tiene una mala elección del crioconservador?

Elegir el equipo equivocado puede tener numerosas repercusiones concretas y perjudiciales en su día a día en el laboratorio.

Eficacia y comodidad de uso

Un crioconservador cuya ergonomía no se corresponda con su frecuencia de uso convierte cada manejo en un sobreesfuerzo. Un acceso difícil a los portamuestras o una altura inadecuada pueden causar trastornos musculoesqueléticos (TME) y una pérdida de tiempo valiosa.

Seguridad en el manejo

El riesgo cero no existe con el nitrógeno líquido. Un equipo inestable o inadecuado para el trasvase aumenta drásticamente los riesgos de salpicaduras y quemaduras criogénicas durante el llenado o la retirada de muestras a muy bajas temperaturas.

Pérdida de muestras

La posible pérdida de muestras representa la mayor preocupación de cualquier investigador. Una autonomía mal calculada o un fallo en el aislamiento pueden provocar un aumento de temperatura fatal en especial para células o cepas irremplazables.

Uso (fijo, móvil o transporte)

Utilizar un recipiente de almacenamiento estático para el transporte (o viceversa) es un error frecuente. Cada equipo está diseñado para una exigencia mecánica específica; confundirlos expone a la rotura del material y a la pérdida del contenido durante los desplazamientos.

Checklist: elegir su crioconservador en 7 pasos

Antes de seleccionar un modelo, analice con precisión sus necesidades de almacenamiento. Para guiarle en este proceso de elección complejo, hemos recopilado las 7 preguntas esenciales que debe hacerse antes de cualquier inversión.

Naturaleza de las muestras: ¿qué tipo de muestras debo almacenar?

Es crucial que defina mi formato de acondicionamiento desde el principio. ¿Trabajo con pajuelas, criotubos (¿de 2 ml o 5 ml?), bolsas de sangre o simplemente cajas? Este acondicionamiento será el que determine los sistemas de organización interna (Racks, Canisters, Visotubos) que voy a necesitar. Si elijo un sistema para pajuelas y el año que viene paso a usar criotubos, tendré que cambiarlo todo.

Capacidad necesaria: ¿qué volumen de muestras debo almacenar hoy... y mañana?

No debo pensar únicamente en mi stock actual. Si tengo 500 muestras hoy y mi laboratorio genera 100 nuevas al mes, un crioconservador con capacidad para 600 muestras estará saturado en apenas un mes. Debo prever una capacidad que me permita cubrir mis necesidades para los próximos 3 a 5 años y así evitar tener que adquirir un nuevo equipo demasiado pronto.

Frecuencia de acceso: ¿voy a abrir el crioconservador una vez al mes o cinco veces al día?

Es una cuestión de encontrar el equilibrio. Si abro el recipiente varias veces al día para mis manejos, necesito un cuello ancho para acceder fácilmente a los racks sin complicaciones, aunque suponga consumir un poco más de nitrógeno. Por el contrario, si se trata de un almacenamiento a largo plazo que apenas voy a tocar, priorizaré un cuello estrecho para limitar la evaporación y ahorrar nitrógeno.

Tipo de fase (gaseosa o líquida): ¿son mis muestras muy valiosas o me preocupa la contaminación cruzada?

Si almaceno cepas virales, no puedo correr el riesgo de que el nitrógeno líquido (que no es estéril) penetre en mis viales. En ese caso, debo optar por un almacenamiento en fase gaseosa (donde las muestras están en los vapores fríos, no sumergidas en el líquido). Es la opción más segura desde el punto de vista sanitario, aunque se pierda algo de estabilidad térmica al abrir el equipo en comparación con la fase líquida.

Autonomía de conservación: si el crioconservador se vacía el fin de semana cuando no hay nadie, ¿es algo crítico?

Si mis muestras son irremplazables, la respuesta es sí. Por lo tanto, debo verificar la autonomía estática del equipo. Si es demasiado corta, es imperativo prever un sistema de monitorización conectado o un sistema de llenado automático para su total tranquilidad y continuidad operativa.

El entorno del laboratorio: ¿está ventilada la sala donde utilizo el crioconservador?

Debo pensar en mi seguridad. El nitrógeno que se evapora desplaza al oxígeno del ambiente. Si mi laboratorio es una sala pequeña sin una ventilación adecuada, la instalación de un crioconservador de gran tamaño genera un riesgo de anoxia. Debo evaluar el volumen del local y, posiblemente, proceder a la instalación de detectores fijos de oxígeno.

La protección del colaborador: ¿estoy equipado con todos los EPI necesarios para manejar nitrógeno líquido?

Antes incluso de recibir el equipo, debo hacer un inventario de mi equipamiento personal. ¿Tengo guantes certificados para criogenia (y no simples guantes térmicos o de látex)? ¿Dispongo de una visera? Si no cuento con estos elementos, debo evitar el manejo de recipientes criogénicos de laboratorio, ya que supondría ponerme en peligro.

¿Tiene alguna pregunta sobre cómo elegir correctamente su crioconservador?

Elección del recipiente de nitrógeno líquido en 5 pasos

Una vez elegido el crioconservador, debo pensar en la logística del nitrógeno líquido: cómo transportarlo y almacenarlo para el llenado del equipo. Estas son las 5 preguntas que debo hacerme:

Suministro de nitrógeno líquido: ¿dispongo de una fuente (depósito a granel o línea de transferencia) en la misma planta?

Si mi fuente de nitrógeno está alejada (en el sótano o en el exterior), no podré conectar mi crioconservador directamente. Por lo tanto, necesitaré un recipiente intermedio para realizar el transporte entre el punto de suministro y mi equipo.

¿Qué uso(s) le voy a dar? ¿Necesito un recipiente de almacenamiento y transporte para llenar mi crioconservador?

Si mi crioconservador es fijo y está ubicado en la mesa de laboratorio, voy a necesitar un recipiente de trasvase (tipo Dewar o TP) para recoger el nitrógeno en la fuente principal y abastecer mi crioconservador regularmente. El manejo de recipientes criogénicos de laboratorio debe realizarse siempre siguiendo los más elevados protocolos de seguridad.

¿Con qué frecuencia lo usaré? ¿Tendré que desplazar el recipiente a menudo?

El nitrógeno es pesado (aproximadamente 0,8 kg por litro, más el peso del propio recipiente metálico). Si tengo que realizar este trayecto dos veces por semana con 25 litros, el esfuerzo físico es considerable y existe un riesgo real de sufrir lesiones lumbares. Si el recipiente va a ser móvil, es fundamental elegir un modelo con ruedas o adquirir una base con ruedas adaptada para garantizar una correcta ergonomía en el trabajo.

Tipo de llenado: ¿cómo voy a llenarlo o realizar el trasvase?

¿Pienso realizar un vertido directo como si fuera agua? Es arriesgado debido a las salpicaduras. Para llenar el crioconservador con seguridad, las buenas prácticas recomiendan equipar el recipiente de trasvase con un flexible o un sistema de extracción (bomba manual o boquilla de transferencia) para evitar maniobras forzadas.

Accesibilidad y transporte: ¿tengo que subir o bajar escaleras entre la zona de suministro y mi laboratorio?

Este es un punto crítico de seguridad. Está totalmente prohibido acceder al ascensor junto a recipientes de nitrógeno líquido (existe riesgo de asfixia en caso de avería o parada). Si hay escaleras, transportar un depósito manualmente es peligroso por el riesgo de caídas. Si no dispongo de acceso a nivel o de un montacargas específico, debo replantear toda la logística de suministro.

Las soluciones de Air Liquide para la crioconservación

Gracias a nuestra experiencia, ofrecemos soluciones específicas para dar respuesta a cada perfil de uso en diversas aplicaciones de laboratorio.

Nuestra gama de crioconservadores de laboratorio

Ofrecemos 4 gamas distintas adaptadas al volumen y a las necesidades de conservación de sus muestras biológicas:

  • Gama GT – gran autonomía: ideal para el almacenamiento a largo plazo con una frecuencia de apertura reducida, lo que garantiza un consumo mínimo de nitrógeno.
  • Gama ARPEGE: la solución versátil por excelencia, diseñada para facilitar el acceso frecuente a las muestras manteniendo un alto rendimiento.
  • Gama ESPACE: pensada para grandes necesidades de almacenamiento, optimizando la relación entre la capacidad y el espacio ocupado en el suelo.
  • Gama RCB: contenedores de criopreservación de muy alta capacidad que son la solución para grandes biobancos que requieren un almacenamiento masivo y seguro.

Nuestra gama de crioconservadores móviles

Para sus necesidades de transporte externo, descubra nuestra gama VOYAGEUR: recipientes de transporte en fase gaseosa (con material poroso que absorbe el nitrógeno) diseñados específicamente para transportar muestras biológicas con total seguridad, eliminando cualquier riesgo de derrame de líquido.

Nuestra gama de recipientes criogénicos

Air Liquide es proveedor de 4 gamas de recipientes criogénicos fabricados en Europa, fáciles de utilizar para un manejo frecuente de gases como el nitrógeno líquido:

  • AGIL : la gama de recipientes para pequeñas capacidades, de 0,5 a 6 litros.
  • TR : la gama de recipientes para volúmenes de 11 a 100 litros.
  • TP : contenedores autopresurizados pequeños y medianos (baja presión: 0,5 bar) para el almacenamiento y trasvase de nitrógeno líquido de 35 a 100 litros.
  • LGC : grandes recipientes criogénicos autopresurizados (de 1,5 bar a 24 bar) para el almacenamiento y trasvase de sus fluidos criogénicos: de 180 a 600 litros.

Nuestros expertos en equipos

Los expertos en equipos de nuestro centro de soporte técnico están a su disposición para ayudarle a elegir los modelos de crioconservadores y/o recipientes criogénicos con las características que mejor se adapten a sus necesidades y requisitos. No dude en ponerse en contacto con ellos para recibir su asesoramiento.

Nuestro servicio de formación

La formación técnica es el complemento indispensable para un equipo de calidad. Le acompañamos en la formación de sus equipos para el manejo del nitrógeno líquido, riesgos de anoxia, procedimientos de trasvase y medidas de seguridad.

Nuestros expertos al servicio de la gestión de gases

Nuestros técnicos de servicio son expertos en el manejo de gases y en los equipos de aplicación asociados. Pueden encargarse por usted del llenado de los recipientes de nitrógeno líquido y de su transporte hasta el punto de uso final.

Nuestra gama de EPI

Porque su seguridad es nuestra prioridad, ofrecemos una gama completa de Equipos de Protección Individual (EPI) certificados para criogenia (guantes, delantales, viseras), testados para resistir temperaturas criogénicas extremas.

 

Preguntas frecuentes sobre ¿cómo elegir correctamente mi crioconservador?

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