¿Cómo reducir la huella de carbono en la fabricación de las torres eólicas?

Para reducir la huella de carbono de las torres de los aerogeneradores terrestres o marinos, es necesario actuar tanto sobre los materiales como sobre las emisiones de fabricación e impulsar estrategias complementarias sostenibles. El uso de acero de bajas emisiones de carbono o de energía eléctrica descarbonizada permite limitar el impacto ambiental durante todo su ciclo de vida.

Montaje de un aerogenerador

Puntos clave

Peso del carbono: el acero de las torres representa el 80 % de la masa y la mayor parte de las emisiones de un aerogenerador.
Acero verde: sustitución del carbón por hidrógeno (proceso DRI) y el uso de hornos eléctricos descarbonizados más sostenibles.
Circularidad: la energía eólica, como fuente limpia, abastece la producción de acero destinada a los futuros parques.
Regulación: la huella de carbono pondera ya un 30 % en las licitaciones (NZIA).

 

La fabricación de las torres representa entre el 70 % y el 80 % de la masa de un aerogenerador, concentrando así la mayor parte de su huella de carbono. Para alcanzar el éxito en la transición ecológica y energética, el sector innova con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar el cambio climático durante todo el ciclo de vida. El uso de acero verde, producido principalmente gracias al hidrógeno y a la energía eléctrica descarbonizada, permite limitar el impacto sobre el medio ambiente. Este desarrollo está respaldado por un marco normativo nacional y europeo que exige medidas de sostenibilidad firmes.

El acero, material dominante y principal emisor de CO2

La torre de un aerogenerador, compuesta exclusivamente de acero, concentra la mayor parte de su huella de carbono. La producción de este material figura entre las industrias con mayor consumo energético y genera importantes emisiones de gases de efecto invernadero.

El proceso crítico es la transformación: la reducción del mineral de hierro en los altos hornos libera cantidades masivas de dióxido de carbono (CO₂). Además, el volumen de materiales es colosal, ya que una torre moderna requiere cientos de toneladas de acero. Esta realidad subraya el impacto ambiental que tiene la elección del acero desde la misma fase de fabricación. Reducir esta huella de carbono constituye, por tanto, una palanca fundamental para la transición ecológica del sector.

 

Procesos industriales y tecnologías del acero verde

Definición y características del acero bajo en carbono

La fabricación de acero mediante el uso de carbón emite cantidades masivas de CO₂. Su sustitución por hidrógeno producido a partir de la electrólisis del agua, a través del proceso DRI (Direct Reduced Iron o reducción directa del hierro), permite transformar el mineral liberando únicamente vapor de agua. Posteriormente, este hierro se funde en un horno eléctrico alimentado por energía eléctrica descarbonizada y limpia.

Dado que la torre, fabricada principalmente de acero, representa la mayor parte del peso, el aerogenerador reduce drásticamente su huella de carbono. Este sistema genera una circularidad: los aerogeneradores producen la energía necesaria para fabricar los siguientes. Esta tecnología disminuye el impacto sobre el medio ambiente y responde a los estrictos criterios de emisiones de los futuros proyectos, al tiempo que respalda la transición ecológica y el marco normativo nacional o europeo de reindustrialización.

Horno de arco eléctrico vs. alto horno tradicional: ¿qué diferencias hay en sus emisiones?

Incluso con una energía eléctrica descarbonizada, el alto horno tiene un mayor impacto sobre el medio ambiente, ya que el uso de carbón para transformar el mineral genera intrínsecamente emisiones de CO₂. Por el contrario, el horno de arco eléctrico elimina esta reacción química directa al utilizar electrodos para fundir la materia.

Si este horno se alimenta con energías renovables, como la eólica o la solar, y utiliza hierro reciclado o hierro reducido con hidrógeno (procedente de la electrólisis del agua), la huella de carbono de las torres eólicas disminuye drásticamente. Este cambio tecnológico reduce el impacto ambiental al limitar las emisiones de gases de efecto invernadero durante el ciclo de vida de los aerogeneradores, convirtiendo este proceso en una palanca clave de la transición ecológica para los futuros proyectos de torres de acero.

 

Las palancas de la transición: innovaciones y marco normativo

El papel del hidrógeno procedente de la electrólisis del agua en la producción de acero descarbonizado

La reducción del mineral de hierro, una etapa clave en la fabricación de las torres, consiste en eliminar el oxígeno del mineral. El método tradicional con carbón libera CO₂, mientras que el nuevo modelo consiste en utilizar hidrógeno puro. En este reactor, el hidrógeno capta el oxígeno para liberar únicamente agua (H₂O).

El hidrógeno, producido por electrólisis gracias a las energías renovables como fuente principal, permite una descarbonización profunda. Este proceso crea un círculo virtuoso para la transición ecológica: los aerogeneradores suministran la energía eléctrica necesaria para producir el hidrógeno obtenido de forma limpia con el que se fabricará el acero de los futuros proyectos.

 

¿Qué innovaciones industriales aceleran la descarbonización de las torres eólicas?

La industria busca reducir las emisiones de carbono de las torres a través de la innovación. El desarrollo de electrolizadores (alcalinos o PEM) permite producir en grandes cantidades el hidrógeno necesario para la fabricación de acero verde. Este gas, procedente de energías renovables, como la eólica o solar, se transporta a través de nuevas redes para abastecer a los proyectos siderúrgicos.

El marco normativo nacional y europeo, como la ley NZIA (Net-Zero Industry Act), impone medidas de sostenibilidad estrictas. La huella de carbono pondera ya hasta un 30 % en las licitaciones públicas, lo que hace que el acero producido tradicionalmente con carbón sea una opción más arriesgada. En paralelo, soluciones como la oxicombustión o la captura de gases de efecto invernadero (GEI) optimizan la explotación de los hornos de las instalaciones. Estas tecnologías de vanguardia reducen el impacto ambiental y aceleran la transición ecológica de los aerogeneradores al disminuir radicalmente sus emisiones.

 

¿Qué objetivos y normativas regulan la descarbonización del sector eólico?

Además de la normativa europea NZIA (Net-Zero Industry Act), herramientas como el C3IV (crédito fiscal para inversiones en industrias verdes) apoyan el desarrollo de fábricas de torres de bajas emisiones de carbono en suelo europeo.

En la fase de diseño, el ecodiseño y el reciclaje de las palas pasan a ser obligatorios para limitar el impacto sobre el medio ambiente. Por otro lado, el impuesto al carbono en frontera, conocido como Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), un sistema que penaliza el acero producido con carbón importado, favorece el consumo de acero verde local. Esta estrategia global garantiza la transición ecológica del sector al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y combatir el cambio climático a lo largo de todo el ciclo de vida de los aerogeneradores, desde el transporte hasta su desmantelamiento.

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